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  • Escrito en Diciembre 09, 2009

    Por Aminta Buenaño Rugel

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    LEY DE CULTURA

    La Cultura dentro de los regímenes neoliberales siempre ha sido la última, la hermanita menor, discriminada y desnutrida de todas las áreas que debe atender el gobierno. Vista como subalterna, inferior a la hora de señalar presupuestos, a la cola de todas las demás.

    Cultura, cuyo producto y delicias, según los neoliberales, es incapaz de saborear el pueblo; hecha solo para consumo de una élite que, de acuerdo a este criterio, es la única capaz de apreciarla.

    Siendo como es tan importante para forjar la conciencia crítica de la identidad de nuestros pueblos, para nuestra memoria social e histórica, para rescatar nuestro ser como nación, para saber quiénes somos y hacia dónde vamos, valorizando nuestro patrimonio histórico y cultural, las expresiones y manifestaciones artísticas de nuestros pueblos, con sus mitos, leyendas y toda su rica cosmogonía.

    Porque la cultura nace de las entrañas mismas de la sociedad en su conjunto.

    Este manejo perverso de la cultura y todas sus expresiones artísticas tiene como corriente subterránea el viejo intento de mantener un pueblo sometido, poco crítico y con escasa capacidad de análisis y de valorarse a sí mismo.

    Por eso es que en nuestro proyecto político de cambio, de transformación de las viejas estructuras, la cultura es un eje importante, transversal para el cambio y por eso es que a esta ley de cultura le damos la categoría de orgánica no solo porque, de acuerdo al artículo 133, crea instituciones y regula el ejercicio de derechos y garantías, sino porque es IMPORTANTE con mayúsculas para el desarrollo de nuestro pueblo.

    Williams Fleming decía que “La historia verdadera no es la simple constancia de fechas, pactos, batallas o hechos de presidentes y generales. Aristóteles desde hace mucho reconoció ese aspecto vital al situar la verdad poética (cultural), muy por encima de la coyuntura política. La experiencia política de una nación es solo una fase de su vida global. Si se desea conocer el espíritu y la vida interior de un pueblo, se necesita escudriñar en su arte, literatura, danza y música, campos en que se refleja su espíritu. Reyes, dinastías, presidentes tienen su cumbre y ocaso, y las revoluciones y luchas políticas parecen de modo repentino resolver de una vez por todas los problemas del hombre, pero el arte como expresión de la unidad viviente y del ser no muere, sino sigue adelante para revelar la continuidad de la vida.”

    Es posible que ninguno de nosotros recordemos los hechos políticos y quien gobernaba en los años 30 en el Ecuador, pero estoy segura de que la mayoría conoce quien fue José de la Cuadra, Enrique Gil Gilbert, Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos Lara y lo qué escribió el famoso Grupo de Guayaquil.

    Por eso la ley de cultura no solo debe ser orgánica, sino debe tener un presupuesto firme, digno y estable, que le permita apoyar, auspiciar, preservar, fomentar, estimular el desarrollo de la cultura y todas sus expresiones para que en el futuro el Ecuador sea una potencia en bienes y derechos culturales, esa pequeña gran nación que soñaba Benjamín Carrión.

    Este primer informe está en consonancia con el espíritu que anima la nueva Constitución de Montecristi; crea el Sistema Nacional de Cultura que va a dar orden, coherencia y organicidad a las instituciones culturales que estaban desparramadas y sin lógica dentro del Estado; crea estímulos y apoyos como los fondos concursables para todos los productores de cultura; preserva y defiende nuestro patrimonio cultural, y crea una institucionalidad como espacio para las diferentes artes como la literatura, la danza, el teatro, la música, las artes plásticas y audiovisuales y fomenta y desarrolla el diálogo intercultural a través de toda la ley.

    En esta ley encontramos artículos muy innovadores para el desarrollo de las culturas, ya en la Constitución quedaron inscritos los derechos y garantías y en este proyecto lo encontramos como eje transversal; sin embargo podemos resaltar que en ( art. 22) las políticas culturales se establece la asignación del financiamiento con prioridad a personas y grupos excluidos que no han tenido acceso a las actividades culturales promovidas por el Estado, ejercitando de esta manera un respeto cultural en el contexto de las minorías.

    La afirmación del Estado intercultural y plurinacional es un gran avance porque en esta definición se sustenta el ejercicio de políticas culturales para promover la exigencia multicultural que conlleva a un respeto igualitario para todas las culturas.

    Apoya esta ley la existencia y vigencia de una entidad como la Casa de la Cultura dentro del Sistema, cuya existencia ya data desde hace 65 años, y cuyos núcleos en muchas provincias han sido los que han mantenido, pese a todo, las actividades culturales. Le da autonomía administrativa y financiera y la democratiza, creemos que aún necesita autonomía operativa y técnica y que se debe elegir un presidente de entre todos los núcleos, pues tal como está diseñada en el informe quedaría acéfala, siendo el único presidente de la Asamblea de la Casa de la Cultura el Ministro, quien por su alta investidura ya está sobrecargado de funciones. Por lo que propongo que se le dé el mismo tratamiento que a los Institutos Nacionales que integran el Subsistema de Creación, Producción y Valor, que tienen autonomía y un Presidente Ejecutivo.

    Creo que esta Ley de cultura, debe apuntar como las demás leyes y dar cumplimiento a lo que dice la Constitución en su artículo número 1 que el Ecuador siendo un Estado constitucional de derechos y justicia. Se organiza en forma de república y se gobierna de manera descentralizada. La descentralización de la cultura debe ser su norte y su bandera y no dejar espacios para el centralismo y la inequidad en la distribución de los recursos.

    Creo que es importante resaltar en este informe que por primera vez se piensa en un régimen laboral y de protección social de los artistas, creadores y gestores culturales, tomando en cuenta la naturaleza y especificidad de sus funciones. Todos los creadores y productores culturales, con o sin relación de dependencia, tendrán derecho al seguro social obligatorio bajo las normas y procedimientos que establecerá el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social en coordinación con el Ministerio de Cultura. Ya no tendremos que ver que en la vejez nuestros escritores, nuestros músicos y artistas, se encuentren mendigando un pedazo de pan, sin protección de salud, completamente desprotegidos después de haber aportado al acerbo cultural de nuestra nación. Este es un gran logro.

    Por otra parte este informe apoya al artista y a la creación nacional exigiendo que los medios de comunicación pasen en un 50% la producción de nuestros artistas a nivel de radio y un porcentaje semejante en las televisión y en las salas de cine.

    La cuota de pantalla de cine y televisión para apoyar la exhibición y difusión de la producción nacional permite además que, a través de la imagen no solo veamos otras realidades sino la nuestra, nos reconozcamos en nuestra pluralidad, en nuestras diversas identidades y afirmemos nuestro ser como pueblo.

    Considero también, dado el Vía Crucis que pasan nuestros escritores nacionales para escribir y producir un libro en donde hasta el cartón y la goma deben de comprar y nuestras incipientes editoriales que hacen lo posible y hasta lo imposible por crear mercado, publicar y colocar el libro en las perchas, en un medio en donde poco se lee y poco se estimula a leer, el Estado debe apoyar su trabajo, por lo cual propongo que en el artículo 54 en donde se gravan con tarifa cero del impuesto al valor agregado, aranceles y demás tributos que se fijan a la importación y comercialización de insumos y materias primas destinados a la producción nacional artísticas se incluya también el apoyo a la edición de libros.

    Este primer informe es solo un borrador que se va a nutrir con las observaciones, sugerencias y comentarios que se hagan a él. Nuestro propósito es construir una buena ley, una gran ley, que garantice el ejercicio y los derechos de los ciudadanos a la cultura y que contribuya al desarrollo y evolución espiritual e intelectual del Ecuador.

    Gracias.

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