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  • Escrito en Septiembre 16, 2009

    Por Andrés Paez

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    Sevilla, España, 16 de septiembre de 2009
     
     
    Asambleísta
    Humberto Alvarado
    Palacio Legislativo,
    Quito.-
     
    Señor asambleísta:
     
    He leído enlos medios electrónicos de prensa que usted ha sido designado como miembro de la Comisión Legislativa Ocasional que analizará la Ley de Comunicación propuesta en tres versiones por colegas legisladores. Es de público conocimiento que usted es propietario de varios medios de comunicación lo cual le hace, en definitiva, juez y parte en el examen de dicha ley.
     
    Esta objeción versa exclusivamente sobre su presencia en dicha Comisión.  Nada tiene que ver con las frecuencias que usted tiene y de cuya procedencia y legalidad deberá informar a los organismos pertinentes cuando corresponda.  Pero no le hace bien a la Legislatura, ni a usted personalmente, que integre una Comisión como la conformada, que debe actuar con la más elevada neutralidad y objetividad, al margen de los personales criterios de quienes tienen intereses directos en ella, como es su caso.
     
    Note usted señor asambleísta, que dicha ley tendrá que decidir sobre un tema de enorme importancia para el país, no para el Gobierno de turno, que es lo relativo a la libertad de expresión.  Gracias a ella, usted, yo y los demás 122 colegas estamos en el Parlamento, puesto que de una u otra manera, en su momento pudimos expresar nuestros pareceres y la ciudadanía los aquilató para elegirnos.  Gracias a ese principio que está vinculado con lo más esencial del ser humano, como es la posibilidad de dar a conocer su pensamiento, las sociedades han podido avanzar y han impedido que se cometan atrocidades de las cuales la historia reporta innumerables ejemplos.  Como socialdemócrata que soy, fiel siempre a mis principios y a mi bandera, no voy a mantenerme callado.  Voy a luchar para defender los principios esenciales de la democracia y, mas que eso, de la vida de los seres humanos.  Basta con reparar en el hecho de que gracias a la libertad de expresión, el conocimiento ha podido ser transmitido, las universidades han podido funcionar y formarnos, las sociedades han podido progresar, puesto que esa libertad tiene que conducirnos a la universalidad del pensamiento para adscribirnos a una de las corrientes, cualquiera que sea esta, y poder ejercer la política con seriedad y con fundamentos.
     
    Estas son las motivaciones que me conducen a solicitarle comedidamente  su excusa.  Deje que sea una Comisión conformada por personas que no tienen interés directo en los medios de comunicación, los que aporten para que esa ley no resulte una mordaza a los medios de comunicación y que en ella no hayan dedicatorias para los medios que no se han alineado con el catecismo correísta que ahora lo profesan personas que, como usted, antes se identificaron y hasta fueron candidatos de los partidos que con tanta vehemencia ahora dicen combatir.
     
    Usted es un hombre maduro y se que al menos reflexionará respecto de mis afirmaciones.  No espero que coincida conmigo, pero si auguro que esto al menos le provoque una sesuda postura.  Recuerde usted señor asambleísta que cualquiera que sea el contenido de la ley, ni aquella ni nada podrá detener el avance del pensamiento humano y seguiremos luchando por la vigencia del pluralismo por sobre el fanatismo, el fundamentalismo y la intolerancia que lamentablemente se han convertido en signos inconmovibles del actual Gobierno.
     
    Le ofrezco mis excusas por no hacerle llegar esta comunicación personalmente pero en la actualidad me encuentro en Sevilla, España, terminando mi formación para optar por el título de experto en Derecho del Trabajo, disciplina a la que he dedicado toda mi vida profesional y hecho que, además, lo financio con mis propios recursos y sin recibir un solo centavo de la honorable Asamblea que me confirió una licencia sin sueldo.
     
    Atentamente,
     
     
     
    Dr. Andrés Páez Benalcázar
    ASAMBLEISTA

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