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  • Escrito en Enero 13, 2009

    Por Fernando Cordero

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    Fernando Cordero, presidente de la Comisión de Legislación, acepta que el estatuto de la Asamblea fue “absurdo” y trata de llegar a tiempo, otra vez, con las leyes.


     

    Fernando Cordero, presidente de la Comisión de Legislación, acepta que el estatuto de la Asamblea fue “absurdo” y trata de llegar a tiempo, otra vez, con las leyes.

    A pocos días de que el gobierno del presidente Rafael Correa cumpla dos años en el poder, Fernando Cordero, presidente de la Comisión Legislativa y ex presidente de la Constituyente, analiza el trabajo legislativo y constitucional, uno de los eslabones más importantes en el proyecto de la Revolución Ciudadana. Recuerda que Correa inició su régimen sin candidatos para diputados, pero 24 meses después goza de una amplia mayoría legislativa. 

    ¿Cómo evalúa el trabajo realizado en Montecristi?

    Eso hay que insertarlo en un proceso histórico que tiene muchos años y que llegó en un momento en que los ecuatorianos perdieron la fe. Allí empezó una historia diferente y Rafael (Correa) lo planteó de una manera más complicada, pues no presentó candidatos al Congreso. El triunfo de él y la Constitución son dos hechos históricos que siempre van a ir de la mano.

    ¿Está satisfecho de cómo quedó la Constitución ahora que se ve la dificultad de cumplir con todos los derechos?

    Es una Constitución que combina el conjunto de derechos con el de garantías y de aspiraciones. La crisis económica no permite cumplir todo lo que está en la Constitución, pero no por eso deja de estar. Allí hay un plan para transformar al país. Esa es la Constitución. Es un proyecto para cambiar el Ecuador.

    ¿Está satisfecho?

    Mucha gente que estuvo en contra de su aprobación para hacernos oposición ahora la invoca. Eso es positivo. Es una Constitución exigente y todo empieza a ser analizado a la luz de los derechos constitucionales. La gente no se equivoca al calificar la Constitución como lo más importante del 2008.

    Todo gracias a una mayoría aplastante

    Nuestro concepto de mayoría no es para aplastar, excluir o imponer. No queremos tener más poder sino para garantizar mayor celeridad en las cosas. Pueden criticar el estilo del Gobierno y de la Asamblea, pero no pueden criticar lo que ha hecho el gobierno y lo que ha aprobado la Asamblea, que han sido leyes para los ecuatorianos, no para un grupo económico.  

    ¿Sacar a Alberto Acosta y ponerlo a usted de Presidente de la Asamblea, salvó a la Constitución?

    Yo creo que la Constitución en ese momento era la misma. Si Alberto quería dar un paso a un lado, me parece que no era el momento oportuno. Cuando renunció justo era el 21 de julio, cuando todas las comisiones acabaron su trabajo. Ese era el gran conflicto de Alberto, que no podía llamar a plenarias, porque no había temas. El trabajo fue lento porque no había la suficiente colaboración de los compañeros presidentes de mesa.

    “Fue absurdo pensar que en ocho meses se podía escribir una Constitución”.

    ¿Alberto Acosta no fue claro en su renuncia?

    Yo lo primero que le dije y por solidaridad es que si había razones para un cambio, todos éramos responsables para que no se cayera el proceso. Él fue el primero en decir que yo debía ser el presidente. Más allá de las discrepancias del último mes, fue una demostración de la capacidad de trabajo de los asambleístas. Gracias a ellos pudimos hacer sesiones intensas y no se sacrificó ni el debate.  

    ¿Se equivocaron en el estatuto?

    Sí, fue absurdo pensar que en ocho meses se podía escribir una Constitución. No era compatible con un Ecuador desconfiado que quería que todo esté en la Constitución y que no quería que dejemos nada para ley, por eso tuvimos casi 600 artículos, luego logramos reducirlos a 494 y finalmente a 444. Nosotros queríamos 250. 

    ¿Ese apuro de los últimos días dejó inconsistencias que se notaron después como lo sucedido con el Consejo Nacional de Participación?

    En el régimen de Transición hay contradicciones en los tiempos; esos son detalles secundarios; más importante que la formalidad del cumplimiento es la concepción del Consejo, una aspiración que se plasma, luego de 20 años, de pensar cómo incluir a la ciudadanía en la organización del Estado.

    ¿Esa cercanía Ejecutivo-Asamblea continúa sin permitir ver una correlación de fuerzas?

    Eso nunca fue entendido, esas reuniones no eran con el Presidente, sino con el director del Movimiento PAIS que era Rafael Correa. Esas reuniones no era para darnos órdenes, él venía a colegislar, a dar sus opiniones, a recibir las nuestras. Lo polémico era que a veces teníamos un acuerdo en el movimiento y se desmoronaba en el pleno.

    Pero no existe un contrapeso Ejecutivo-Legislativo. Un ejemplo es la Ley de Creación de la Red Financiera, se allanaron al veto presidencial y el mismo Presidente rectifica y envía un alcance…
    Le hicimos saber al Presidente que coincidíamos con cinco de los seis artículos vetados; en el que no había acuerdo era en las inversiones del Fondo de Liquidez. No aceptar este artículo nos hacía buscar 51 votos para mantener el texto original. Lo más fácil era que el propio Presidente envíe un texto alternativo. La objeción del Mandatario era que no es tan fácil encontrar entidades con calificación internacional doble A, pero se allanó a nuestras observaciones.

    ¿Ese alcance fue una solución propuesta por la Asamblea?

    Las leyes que han llegado han recibido variaciones aceptadas con ponderación por el Ejecutivo. La Ley de Minería tiene importantes cambios y son consensuados, no queremos hacer aquí otra ley que nos lleve a un veto del Ejecutivo. Hay la autonomía y respeto a la función legislativa, pero sostenemos un diálogo permanente. Antes se criticaba la confrontación de poderes.  Si habría madurez democrática en el país, el Presidente podría hacer observaciones ante todo el mundo, pero no la hay, porque si lo hace dicen que nos está dando órdenes. 

    En el debate parlamentario no hay evidencia del contrapeso, sino que lo vive PAIS hacia adentro…
    Esa es una pena. En la Ley de Minería y la Penal las diferencias son notorias, tiene aportes de legisladores del  Prian, de SP, los cambios no deben molestar al Ejecutivo.

    Pero el mismo Presidente da a entender que no hay contrapeso, con la Ley de Minería pidió que no la cambien…
    Yo los invito con imparcialidad a analizar las frases del Presidente. Él ha sido receptivo con temas supuestamente graves. En el debate ha pedido que le cuenten la versión consensuada. Ese es un estadista. En la Ley Minera, la que llegó y la que saldrá, tiene una cantidad enorme de cambios. Aprobar sin cambios no tiene sentido si la podemos mejorar.

    ¿Por qué excluyen a la oposición, si  hay asambleístas que pueden contribuir?

    Se autoexcluyen. Nos dicen en privado que están de acuerdo pero hacen el show ante las cámaras. No es tan creíble lo que sucede en las plenarias y somos las víctimas por ser mayoría. Somos más receptivos con la oposición que con compañeros nuestros.

    ¿Está satisfecho con la calidad de legisladores de PAIS?

    Soy exigente, todos tenemos que mejorar. Las leyes tienen que ser buenas para la gente, como la Ley de Seguridad Financiera. Tenemos que mejorar el papel de los asesores, ese tiene que ser el más exigente de los puestos. Hay que eliminar eso de mi asesor, son las leyes las que necesitan un asesor. Ser asambleísta debe ser un honor, no quiero que pase lo que vivimos con los diputados que se convirtió en una vergüenza. Tenemos semillas importantes.

    (la oposición) Nos dice en privado que está de acuerdo, pero hace el show ante más cámaras”.

    Le hacía la pregunta porque se nota la dificultad legislativa para hacer leyes. La mayoría ha llegado del Ejecutivo

    Comparto con usted. Ser legislador no es simplemente ser revisor de los proyectos que le manden. Estamos apretados con el tiempo y la presión nos impide formular proyectos, pero tenemos que fortalecer la capacidad de hacerlo.

    Peor con la fiscalización…

    Se debe hacer una fiscalización seria. Muchos asambleístas enviaron pedidos de información tramposos justo en el día de Navidad o fin de año para que, con los plazos o no, los ministros salgan a vacaciones o se caigan por no dar la información. Están esperando que se equivoquen, no tienen argumentos, no estudian y no tienen información.

    Con respecto a las leyes de los 120 días, les queda un mes y ninguna está en primer debate…

    Tenemos tres. El Código Judicial y la Ley Electoral. La Ley de Soberanía Alimentaria está atrasada porque las versiones no son lo suficientemente maduras. La Comisión tiene un texto alternativo si no llega la ley. 

    Les queda un mes…

    Si no llega la Ley de Soberanía Alimentaria tendremos conflictos para llegar al 17 de febrero. Necesitamos 32 días para que esté en manos del Ejecutivo.

    ¿La más atrasada es la de Soberanía Alimentaria? 

    Estamos conscientes de que está atrasada, pero es un objetivo y no una ley, que necesita de una cantidad de leyes: Ley  del Agua, Ordenamiento del Territorio, Crédito, Planificación…

    ¿Como en Montecristi, se acumularon las discusiones para el último mes?

    Las tengo controladas a todas, excepto la de Soberanía Alimentaria, que me está causando problemas. Con las otras vamos a salir a tiempo.

    ¿Está definida su candidatura a la Asamblea Nacional?

    Está definida por ahora la precandidatura, si me lo dicen sí encabezaré la lista.

    ¿Tienen problemas con los cuadros femeninos?

    Las mujeres están esquivas. Hay algunos conflictos, impensadamente se han vuelto importantes los espacios locales. Las compañeras prefieren ser candidatas a alcaldesas y a concejalas que legisladoras. Creo que no les gusta el búnker… Pero es una oportunidad. Yo soy un enamorado del trabajo local…

    ¿Qué va a hacer con el búnker?

    La Policía hará un nuevo esquema del manejo del edificio. Tenemos que abrirlo a la gente para que cuando no haya sesiones entre a conocer el salón. Ayer le hice la propuesta al Presidente de la Judicatura para comprar las oficinas de la Corte Superior de Justicia (al lado del Palacio Legislativo), para hacer ahí las de los legisladores y que aquí (el búnker) se queden las comisiones y el trabajo institucional. En Montecristi era más sencillo. Este es un espacio horrible.

    ¿113 despedidos de los 310 empleados legislativos? 

    No hemos hecho valoración de las personas, hicimos un estudio de los puestos. Analizamos todos con la siguiente pregunta ¿para qué sirve este puesto? Si la respuesta era para nada, la solución era suspenderlo independientemente de la persona, pero no queremos meter nuestra gente.

     

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