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  • Escrito en Enero 08, 2010

    Por Abogado. Fernando Romo Carpio

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    Documentos, Otros, Prensa

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    LA LEY DE COMUNICACIÓN


    Debe obedecer a esa innata necesidad que exige y caracteriza a la naturaleza humana de comunicarnos de manera franca, directa y veraz por medio de la palabra hablada o escrita. Esta comunicación debe guardar conformidad a los principios universales que se hallan comprimidos en los tratados internacionales suscritos y ratificados por el Estado ecuatoriano y que son reconocidos por nuestra Carta Magna. Cualquier otra posición, simplemente, nos presentaría como inútiles involucionistas dignos de mejor suerte. Ya la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), la ONU han hecho serias observaciones sobre el sistemático y creciente irrespeto del gobierno de Correa a la institucionalidad periodística. No pretendemos negar que la mala práctica profesional del periodismo no ha llegado a nuestro País. Pues sí, lamentablemente, hay periodistas de fuste y periodiqueros de tronera, como hay buenos médicos y matasanos, abogados y tinterillos, curas y delincuentes con sotana, y porque se caiga un puente no podríamos decir que la ingeniería es mala.

    Lo malo principal es que aceptemos dócilmente que cualquier gobernante -en tránsito histórico- pueda vigilar y controlar a los ciudadanos. Esto de tratar de disciplinar a las sociedades es solo una muestra de impotencia. Lo que se impone con vientos se cosechará con tempestades. La historia universal lo ha dicho. El fin de los déspotas y tiranos está escrito desde el mismo día de su nacimiento en el poder. Los ecuatorianos llevamos casi doscientos años amando la Libertad. Y quienes se atrevieron a maniatarla saborearon el foetazo y odio populares. No permitiremos que se pretenda amordazarnos con leyes que sirvan al interés del gobernante de turno y no de los sagrados intereses del Estado.

    Tampoco puedo negar que poderosos ricachones se han enquistado en el medio periodístico poseyendo canales de televisión, radioemisoras, periódicos, etc., con el único afán de precautelar sus asquerosos y mercachifles intereses. Si, es cierto. Es un mal internacional y por ello más malo aún. Estos grupos monopolistas de “la media” no les basta con ser empresarios, pues manipulan la información a su antojo, y como si fuera

    poco, también intervienen en política. Aquí, basta ver ciertos personajes que son asambleístas, ministros de estado, pajes del círculo rosa, etc. que tienen radioemisoras y otros medios, que como poseen el don divino de la ubicuidad, están en las más altas esferas del poder en este gobierno. ¿Quieren más?..el descaro y el cinismo son la cara y sello de estas familias de cortesanos hoy en alza, con el complaciente visto bueno de su majestad, para quien todo está bien hecho en nombre de la república y por autoridad de la ley y de la revolución ciudadana. “El respeto al derecho ajeno es la Paz” diría Benito Juárez. Para quienes, desde cualquier plano o posición, irrespeten los derechos de las autoridades o ciudadanos comunes están las leyes penales, civiles y administrativas. Esto es hablar de la nueva concepción de Justicia que nos trajo la Revolución Francesa con la nítida separación de poderes ejecutivo, judicial y legislativo, hoy entorpecidos por el afán de megalomanía y vanidad oficialista.

    Para no ir muy atrás, pregunto dónde están Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, Duvalier, Noriega, Fidel (éste parece que ahora sí, más allá que acá), ¿dónde, dónde?..es decir “no hay mal que dure cien años”, pero tal parece que el poder obnubila y entontece a quienes lo sufren, más que lo gozan. Pero esto de que la política es el arte de servir al bien común es solo un oxidado enunciado para los nóveles lideres criollos. No han asumido que la dicha es flor de un día. Y que algún rato partirán solos y despreciados (como todos los que se han ido), partirán quizá prófugos por haberse llevado el santo y la limosna del pueblo ecuatoriano. ¿Y qué es lo que otra vez queda? Solo desesperanza y frustración. Nuevamente aparecerá otro mesías y sus ofrecimientos de reconstrucción nacional. Que si el neoliberalismo, que si la partidocracia, que si la regeneración urbana, que si la revolución ciudadana..etc. etc. todas infecto contagiosas etiquetas de la mediocridad y corrupción nacionales.

    Hoy en la Asamblea Nacional los legisladores libres y dignos del Ecuador, hemos suscrito un acuerdo legislativo sobre 7 puntos mínimos que sirvan de margen para la elaboración de la nueva Ley de Comunicación. Ley que debe ser hecha bajo las normas constitucionales e internacionales. Que garantice la libertad de expresión sin censura previa. Que regule los medios públicos, privados y comunitarios. Que cree un Consejo de Comunicación completamente independiente del gobierno de turno y de los poderes fácticos y que no pueda ni suspender ni clausurar a los medios. Que armonice con otras leyes vigentes que son pertinentes como: la Ley Penal; Ley de la niñez y Adolescencia y la Ley de Garantías Jurisdiccionales. Que desarrolle normas para prohibir la concentración de medios, y que, al crear un catastro de medios no implique un permiso de funcionamiento.

    Así como no se puede entubar el agua del mar, no se puede canalizar la libertad de pensamiento y expresión. Estamos contra toda usurpación de los derechos humanos por parte del Estado. Estamos contra el reparto equitativo de la pobreza. Estamos contra el totalitarismo y las políticas fascistas. No somos sadomasoquistas ni estoicos. Somos ecuatorianos que queremos vivir en democracia, paz y libertad. Es decir, con derechos, obligaciones y legítimas satisfacciones.

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