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  • Escrito en Noviembre 27, 2009

    Por Lourdes Tibán

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    Seminario Internacional

    Mujeres y Repúblicas

    Brasil: del 24 al 29 de noviembre del 2009

    brasil

    Las Mujeres Indígenas nuevos sujetos políticos de las Repúblicas

    Por: Lourdes Tibán Guala

    Preámbulo

    A propósito del 25 de Noviembre, día mundial contra la “Violencia de la Mujer”

    En el Ecuador, según la “Ley contra la violencia a la mujer y la familia” Se considera “Violencia intrafamiliar toda acción u omisión que consista en maltrato físico, psicológico o sexual, ejecutado por un miembro de la familia en contra de la mujer o demás integrantes del núcleo familiar”

    Sin embargo, personalmente considero que mayor o igual violencia producen los Estados cuando no establecen y aplican políticas que elimine las brechas de desigualdades en cuanto a oportunidades de acceso a los derechos educativos, salud, vivienda, laborales, políticos, entre otros, a que tiene derecho la mujer, y que por no tener mejores condiciones de oportunidades sufren diariamente violencia dentro y fuera de su hogar.

    ¿Quién y cómo se sanciona la violencia de la sociedad contra las mujeres?

    En qué condición hablaré?

    • Desde mi condición de Mujer
    • Desde mi condición de indígena: soy miembro de CONAIE- ECUARUNARI-MICC-UNOCAM- CRIRINCHE BAJO
    • Desde mi condición de Madre: tengo 1 hija de 5 años, y un hijo de 3 años
    • Desde mi condición de Esposa: estoy casada con Raúl ILaquiche
    • Desde mi condición de Dirigente: fui Vicepresidenta del MICC
    • Desde mi condición de domestica: fui empleada domestica por mucho tiempo
    • Desde mi condición de Funcionaria de Sector Publico: fui Subsecretaria del MBS y Secretaria Nacional del CODENPE
    • Desde mi condición de Consultora: fui parte de la Cooperación GTZ
    • Desde mi condición de profesional: soy Dra. en Jurisprudencia
    • Desde mi condición de Legisladora: soy Asambleísta de la República
    • Pero sobre todo hablare desde el pasado, el presente y el futuro de los pueblos indígenas – las mujeres somos eso.

    Las Mujeres Indígenas nuevos sujetos políticos de las Repúblicas

    Para referirme a la situación de acceso de las mujeres indígenas como nuevas actoras políticas de las repúblicas, antes debo empezar haciendo una breve reseña de la situación de los pueblos indígenas en el contexto republicano, y desde ese ámbito ubicar el rol de la mujer en la sociedad, y como su actual visibilización depende del rol organizativo, político - publico.

    Los grandes esfuerzos por la erradicación de las inequidades entre géneros, que han hecho los movimientos de mujeres, y en muchos casos liderado por los movimientos feministas, sin duda han impuesto nuevos matices a la incorporación de las mujeres en la vida pública y al reconocimiento de sus capacidades cuando de ejercer una autoridad o un cargo público se refiere. Sin embargo, abordar el tema de la participación política de las mujeres indígenas y su inserción pública y política, en condiciones de igualdad de oportunidades y derechos, entraña singular importancia en la actualidad, dado que, a pesar que existe una ley electoral que establece la obligatoriedad de presentar listas con el 50% de mujeres; y que también la Constitución de la República, en el Art. 65 establece que “El Estado promoverá la representación paritaria de mujeres y hombres en los cargos de nominación o designación de la función pública, en sus instancias de dirección y decisión, y en los partidos y movimientos políticos. En las candidaturas a las elecciones pluripersonales se respetará su participación alternada y secuencial”, cada vez son menos las mujeres que están dispuestas a participar en condiciones de desventaja y dentro de un statu quo establecido como exclusivo para el hombre.

    Para muchos actores políticos, es muy fácil responsabilizar a las mujeres de su aparente desinterés en la participación política. Pues, está ausente una conciencia colectiva de que los procesos de reivindicación política de las mujeres, nos obligan a mirar las causas históricas, económicas, culturales y sociales que han convertido a la mujer en general en sujetos privados hacia adentro, y peor aun en el caso de las mujeres indígenas hacia adentro en la familia y hacia lo colectivo comunitario, donde el patrón cultural justifica que el hombre desarrolla sus capacidades relacionando con la fuerza y hacia afuera, mientras que para la mujer está el derecho de cultivar la dualidad, aceptar el concepto de complementariedad y responsabilizarse se mantener y difundir la cultura con su rol hacia adentro.

    En este contexto, si para la mujer no indígena es difícil vencer estos estereotipos, para la mujer indígena, afro o montubia, es triplemente difícil vencer a esos patrones culturales que por sí solos constituyen limitaciones, primero para alcanzar una representación, y segundo, una vez que es autoridad actuar con posibilidades de incidir y provocar cambios en los sistemas políticos y económicos construido a la medida del género masculino, cuyo sistema en sí, es excluyente e individualista, “donde la presencia y actuación femenina no se ve bien, porque desfigura su rol de autoridad”. Si se comete un error, entonces el estereotipo de que la mujer es incapaz está presente. Es común escuchar: “mujer tenía que ser”, “qué se podía esperar de una mujer”. En tal virtud, el solo pensar en participar en relación al hombre ya es un problema. Lo primero que tenemos que resolver las mujeres es: los wawas (niños), la familia, el esposo, qué dirán la gente, que dirá la comunidad, cómo me verán las demás mujeres, qué dirán los amigos de mi marido, etc.

    En qué contexto se debe ubicar a la mujer indígena pre política?

    Considero que no es necesario repetir la situación de los pueblos y nacionalidades indígenas antes de la conquista española, solamente señalar que en esta época la mujer era la columna vertebral del “ayllu”, que era una organización social constituida no por vínculos de consanguinidad, sino que estaba constituido por la pareja y los hijos, que tenía un común denominador en cuanto a su concepción de vida, formas de organización, formas de economía y de propiedad colectiva, hoy conocido como sumak kawsay o allí kausay (buen vivir), es decir, la familia usaba la tierra en perfecto equilibrio y armonía socioeconómica, política y cultural para satisfacer las necesidades materiales y espirituales de estas colectividades.

    En este proceso de colonización, tampoco podemos ignorar el choque cultural que se produjo con la invasión española, y peor aun cuando la peor parte de esta invasión lo sufrieron las mujeres indígenas por ser violadas, maltratas, garroteadas, despojadas de sus tierras, cristianizadas, “civilizadas” mediante la negación de su identidad, sus lenguas y sus culturas, madres solteras obligadas a tener hijos producto de las violaciones, sin derecho a paternidad ni dignidad, que se resume en la más cruel e inhumana colonización genocida y etnocida para nuestros pueblos.

    Para muchos políticos, la historia republicana podría ser diferente a la historia colonial; sin embargo, para nosotros los pueblos indígenas no es otra cosa que la profundización de la discriminación y la exclusión, porque los indígenas, hasta hace unas 3 décadas atrás, no fuimos considerados seres humanos sujetos de derechos, sino mas bien que instauraron un hilo conductor entre los 3 siglos de coloniaje y los 2 siglos aproximadamente de la república, para en palabras de Maquiavelo, citado en la obra de Mariategui, a los indígenas hayan “transformado en un ente reconcentrado y taciturno, extraño y hosco, rebelde a todo contacto social, raquítico de cuerpo y alma, mitad hombre y mitad bestia, de cerebro fósil y corazón hipertrofiado”1

    Si el indígena era considerado un ser sinónimo de animal, hasta hace muy poco tiempo atrás, a nosotras las y los indígenas, nos daba vergüenza ser indígenas por el significado peyorativo que implicaba. Frecuentemente los gobiernos republicanos establecieron políticas encaminados a inducir a los indígenas a despreciar su cultura, su lengua y hasta a desconocer su propia identidad, pues el indígena era un ser despreciante ante la sociedad. Era analfabeto, ignorante, no poseía alma y peor conocimientos y sentimientos, no tenía cerebro, era considerado dentro de los grupos de los discapacitados, menores de edad, algo muy cercano a la bestia, se decía que era mitad hombre y mitad animal, a la que se sumaba la idea de leproso, pobre material y espiritualmente, etc. Con esta connotación ¿a quién le gustaría autodefinirse como indígena?

    Diego Iturralde, al referirse cómo los funcionarios, los intelectuales y los políticos pensaban respecto del indio, menciona: “el indio no progresa porque es explotado y es explotado porque es indio; luego, si deja de ser indio, podrá progresar”2 Esto podría explicar por qué muchos indígenas se desindianizaron y mentalmente dejaron de ser indígenas.

    En este contexto histórico cultural y político se debe ubicar a la Mujer Indígena. La mujer no es un ser individual, es un ser colectivo y lucha al interior de ese colectivo para ejercer su derecho a la participación política a pesar de su triple condición discriminatoria, por ser mujer, indígena, y para el colmo la carga de responsabilidad familiar esta en sus manos de la madre sin considerar sus desigualdades y limitaciones económicas.

    Los procesos organizativos como un espacio de construcción

    de lo público – político para las mujeres indígenas

    Una vez que hemos contextualizado la realidad y la dificultad de que la mujer indígena se convierta fácilmente en actoras políticas en un espacio excluyente y por excelencia machista, es necesario mirar la otra forma de convertirse en actoras publicas desde una participación colectiva e incluyente (hombres – mujeres), donde existe claramente una objetivo común de visibilización de una identidad colectiva, no como personas, sino como colectividades sujetos de derechos colectivos, y en ese contexto como se configura la participación política de la mujer.

    La actual situación de la mujer indígena en el Ecuador no sería tal, sino no hubieran existido un gran proceso de la lucha por el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas. Es precisamente las mujeres indígenas, como Dolores Cacuango y Transito Amaguaña, de la zona de Cayambe, son quienes desde 1920, empiezan a luchar para ejercer uno de los derechos encaminados a la liberación indígena como es el derecho a la educación, y luego el derecho a la tierra.

    Como una herramienta de unidad para sostener la lucha por la tierra y por la educación, a partir de los años 60’ nace progresivamente las organizaciones locales, provinciales, regionales y nacionales, hasta llegar a lo que hoy es la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, que está conformada por 14 nacionalidades indígenas, de los cuales, la nacionalidad kichwa está conformada por 18 pueblos.

    Con el fin de que los participantes tengan una mejor idea, lo presento en los dos siguientes cuadros:

    Cuadro Nº 1: Nacionalidades Indígenas del Ecuador

    Región

    Nacionalidad

    Idioma

    Amazonía

    Shuar

    Shuar

    Achuar

    Achuar

    Cofán

    A’ingae

    Siona

    Paicoca

    Secoya

    Secoya

    Huaorani

    Huaoterero

    Zápara

    Záparo

    Andoas

    Kichwa

    Shiwiar

    En reconstrucción

    Costa

    Tsáchila

    Tzafike

    Awa

    Awapit

    Chachi

    Cha’pilaa

    Epera

    Epera

    Pueblo Manta

    Castellano

    Pueblo Wancavilca

    Castellano

    Sierra-Amazonia

    Kichwa

    Kichwa

    Cuadro No.2: Pueblos de la nacionalidad kichwa del Ecuador

    Provincia

    Nacionalidad

    Pueblo

    Idioma

    Carchi

    Kichwa

    Pasto

    En recuperación

    Imbabura

    Kichwa

    Otavalo

    Kichwa

    Kichwa

    Karanki

    Kichwa

    Kichwa

    Natabuela

    Kichwa

    Kichwa

    Kayambi

    Kichwa

    Pichincha

    Kichwa

    Kitu Kara

    Kichwa

    Kichwa

    Kayambi

    Kichwa

    Cotopaxi

    Kichwa

    Panzaleo

    Kichwa

    Tungurahua

    Kichwa

    Chibuleo

    Kichwa

    Kichwa

    Salasaca

    Kichwa

    Kichwa

    Tomabela

    Kichwa

    Kichwa

    Kisapincha

    Kichwa

    Chimborazo

    Kichwa

    Puruwa

    Kichwa

    Bolívar

    Kichwa

    Waranka

    Kichwa

    Azuay

    Kichwa

    Cañari

    Kichwa

    Cañar

    Kichwa

    Cañari

    Kichwa

    Loja

    Kichwa

    Saraguro

    Kichwa

    Kichwa

    Paltas

    En recuperación

    Zamora

    Kichwa

    Saraguro

    Kichwa

    Kichwas de Amazonia

    Kichwa

    Pastaza, Napo, Sucumbíos y Orellana

    Kichwa

    Fuente: Tiban – Ilaquiche, 2008.

    Procesos de luchas indígenas en donde las mujeres, aunque no siempre se visibilizan políticamente, pero son las propulsoras de los hechos

    1930

    Entre 1930-1940, registran varios levantamientos indígenas en el país

    1937

    Ley de comunas

    1945

    Desde 1929 surge la Federación Ecuatoriana de Indios FEI, pero se institucionaliza y se legaliza en 1945.

    1944

    Cae el gobierno de Carlos Arroyo del Rio

    1945

    Inicio de Escuelas Bilingües con Dolores Cacuango

    1945

    Nace la Federación Ecuatoriana de Indios FEI

    1960

    Nace la Federación Shuar que adquiere personería jurídica en 1964

    1964

    Ley de Reforma Agraria

    1964

    Nace la federación Shuar

    1970

    Escuelas Radiofonicas Shuar

    1972

    Nace la Organización Regional de la Nacionalidad Kichwa ECUARUNARI

    1972

    Monseñor Leonidas Proaño, comienza la alfabetización a la población adulta kichwa hablante

    1980

    Entre la década de los 70 y 80 se consolida en el país los programas de radios populares y campesinos (cabinas de grabación)

    1980

    Nace la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana CONFENIAE

    1980

    Primer encuentro indígena en Sucúa. Se conforma el Consejo de Coordinación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONACNIE).

    1986

    Nace la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador CONAIE

    1988

    Se crea mediante ley, la Dirección Nacional Educación Intercultural Bilingüe DINEIB

    1990

    Levantamiento Indígena por la Vida

    1992

    Marcha de la OPIP por el derecho a la tierra, desde Pastaza a Quito

    1992

    Levantamiento Indígena se declara 500 años de resistencia indígena

    1993

    La CONAIE en Congreso resuelve participar en procesos electorales

    1994

    Levantamiento indígena (junio). Reformas a la ley de reforma agraria.

    1994

    Crea la SENAIN, Secretaria Nacional de Asuntos Indígenas

    1994

    La CONAIE publica su proyecto político

    1994

    Levantamiento Indígena por reforma Ley Agraria

    1996

    Nace el Movimiento Político Pachakutik

    1996

    Acceso a Gobiernos Locales

    1997

    Caída del Presidente de la República Abdala Bucaram

    1997

    Crea el Consejo de Planificación de los Pueblos Indígenas CONPLADEIN

    1997

    Empieza el PROYECTO PRODEPINE

    1997

    La CONAIE (octubre) Caminata Nacional por la Constituyente

    1997

    En elecciones para la asamblea nacional se logra 12 asambleístas

    1998

    Ratificación del Ecuador, Convenio 169 de la OIT (abril)

    1998

    Derechos indígenas en la Constitución Política del Estado

    1998

    Crea el Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos del Ecuador, CODENPE

    1999

    Levantamiento indígena (marzo). Crisis económica y feriado bancario.

    1999

    Levantamiento indígena (julio). Por subida de gas y gasolina.

    1999

    Crea Dirección Nacional de Salud Intercultural

    2000

    Levantamiento Indígena. Con un triunvirato se derroca al Presidente de la República Jamil Mahuad (Indígena, Militares y Sectores Sociales).quiebra de bancos y dolarización de la moneda.

    2000

    Crea el Fondo de Desarrollo para los Pueblos Indígenas FODEPI

    2001

    Levantamiento Indígena en contra las políticas económicas de Gustavo Noboa

    2003

    Movimiento Indígena llega al Gobierno con Coronel Lucio Gutiérrez

    2005

    Caída del Presidente Lucio Gutiérrez (abril)

    2006

    Luis Macas, candidato a Presidente de la República

    2007

    Congreso Nacional aprueba Ley Orgánica de Instituciones Públicas para pueblos indígenas

    2007

    NNUU aprueba la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas

    2007

    En el mes de febrero, el Movimiento Indígena y los sectores sociales se movilizan para presionar al Congreso Nacional para que den paso a la Asamblea Constituyente

    2007

    Bloque Pachakutik en el Congreso Nacional con su voto viabiliza la consulta popular para la Asamblea Constituyente (febrero)

    2007

    El 15 de abril triunfa el SÏ en la consulta popular para la Asamblea Constituyente

    2007

    En el mes de diciembre se instala la Asamblea Nacional Constituyente y solo 2 diputados de Pachakutik renuncian al cargo para dar paso a la Constituyente (Raúl ILaquiche y Patricio Miranda). Pachakutik tiene 5 asambleístas.

    2007

    Movilización por la plurinacionalidad, la vigencia de las instituciones indígenas, el derecho al agua en la asamblea constituyente (marzo)

    2008

    Asamblea Nacional Constituyente. Mantiene derechos alcanzados en la Constitución de 1998. En Septiembre del 2008 se ratifica la nueva Constitución de la República

    2009

    Octubre, 2009. La CONAIE se moviliza en contra de la Ley de Aguas. La Amazonia muestra su unidad, y obligan a que el Presidente Rafael Correa dialogue con los indígenas. Muere el Shuar Bosco Wisuma

    Procesos estratégicos para logar el acceso de la mujer al espacio público

    La consolidación de la estructura organizativa así como los logros alcanzados en las diferentes acciones nacionales y regionales, han sido gracias a la activa participación de las mujeres ya sea como dirigentes o como apoyo colectivo en acciones colectivas. Aunque muchos no reconocen el rol de la mujer en el proceso organizativo, sin embargo aun estando ausente físicamente en las tomas de decisión, las mujeres constituyen la fuerza espiritual y toman la decisión al interior de la familia para que sus cónyuges dediquen su tiempo a la vida dirigencial y el ejercicio de la autoridad.

    • La mujer tiene una activa participación en las luchas por las reivindicaciones de las colectividades

    • Participan en asambleas a nivel local, regional y nacional

    • Tienen sus propios espacios de participación, planificación y administración a través de las organizaciones de mujeres

    • Participan como dirigentes de menor jerarquía a nivel organizativo, aun no han llegado a ser presidentas de las organizaciones nacionales y regionales, pero comienzan siendo tesoreras, secretarias, dirigentes de mujer, entre otras.

    • Empiezan a disputar los espacios dirigenciales en los colectivos locales, ya existe presidentas, a nivel comunal, incluso a nivel provincial.

    • Se forman y se capacitan en Escuelas de Formación (en el caso de la Sierra, la ECUARUNARI – tiene la Escuela de formación a lideresas indígenas, Dolores Cacuango).

    • Existen grandes esfuerzos para consolidar no solo a movimientos de mujeres a nivel nacional, sino incluso fuera de sus fronteras, como el movimiento de mujeres indígenas en América Latina, o el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas o el Grupo de mujeres ante las Naciones Unidas, etc.

    • Existen proyectos y programas encaminada a fortalecer iniciativas de la mujer en cuanto al ejercicio de sus derechos.

    • Mantienen procesos de intercambio y discusión como talleres, seminarios, encuentros, congresos, etc.

    • Existe un esfuerzo por articular la experiencia de las mujeres indígenas que han accedido a espacios de poder político con las mujeres que están a nivel de base o en procesos con los mismos fines.

    La participación de las mujeres en datos. Elecciones 2009

    DIGNIDAD

    TOTAL

    HOMBRES

    MUJERES

    Presidente de la República

    1

    1

    Asambleístas Nacionales

    15

    9

    6

    Asambleístas Provinciales

    103

    80

    23

    Prefecturas

    23

    21

    2

    Alcaldes

    221

    208

    13

    Total:

    363

    319

    44

    Tomando en cuento que en este cuadro falta incluir, parlamentarios andinos, asambleístas por el extranjero, concejales y juntas parroquiales, los datos nos muestra una tremenda diferencia entre géneros. Al mismo tiempo la cuota de género por sí sola no es una solución, más bien necesita de otros mecanismos complementarios (como demuestra la experiencia de otros países) como: mecanismos de alternancia y preferencia, es decir que sean las mujeres que encabecen las listas, los que obviamente requieren de un fuerte debate y la voluntad política para enfrentar a esta problemática.

    Acciones Pendientes

    Las mujeres indígenas deben luchar para alcanzar la plena vigencia de sus derechos establecidos en la nueva Constitución. Ejemplo: de nada sirve que la ley establezca el 50% en el padrón electoral, si las mujeres van a competir en condiciones de desigualdad. Primero debemos combatir las desigualdades y mejorar las oportunidades en cuanto al acceso a derechos, para hacer uso consciente de esa discriminación positiva del 50%, caso contario en los resultados los datos son visibles, en mi capital de provincia, Latacunga, se inscriben cumpliendo con el 50%, pero los resultados electorales, son 100% hombres.

    Hace falta una fuerte concienciación del rol de la mujer en la construcción del nuevo Estado Plurinacional, tanto hacia dentro de sus comunidades y pueblos como, en el ámbito de la sociedad en general. No es posible que hayamos cambiado la Constitución que avalaba una estructura excluyente, machista, y racista. Es hora que los indígenas demos esa nueva cara a los Estados Republicanos, mostrándonos incluyentes, y poniendo en práctica la participación alternada, paritaria y secuencial.

    Las mujeres que hemos llegado a convertirnos en “sujetos políticos” tenemos la gran responsabilidad de actuar con responsabilidad y coherencia en cuanto a historia y aspiraciones, de nuestros representados. No es lo mismo que se equivoque un hombre que una mujer. La equivocada de una mujer significa mínimo un retroceso de una década en el futuro colectivo de las mujeres; no así un hombre, una equivocada en la política es solo cambio de puesto o de dignidad.

    La valorización del nivel público debe empezarse desde la casa y la comunidad. Es común escuchar “por suerte yo no soy política/o”, “yo prefiero vivir pobre y no ser político”. La política o lo público, debe ser una actividad motivo de orgullo, y mas no un estigma de lo malo, desvalorizado permanentemente a todos quienes ejercen, y si es una mujer como sujeto político, peor todavía porque la República construyó el espacio público, desde los hombres, por y para los hombres, y a la medida de los hombres, no caben fácilmente las mujeres. Las normativas legales administrativas están hechas para los hombres. Ejemplo: como nunca un ministro, un alcalde, un prefecto, un asambleísta iba ser una mujer, muchas leyes no recogen el derecho de las mujeres, como el descanso durante el embarazo, la licencia con sueldo, el parto acompañado y humanizado, el seguro social al cónyuge, etc.

    Según los antropólogos y sociólogos “nos dicen”, pero “también nos responsabilizan” que somos las mujeres las únicas obligadas a garantizar la continuidad de la cultura e identidad de las colectividades indígenas. Si bien este es un reconocimiento positivo a favor de las mujeres, también es cierto que este constituye un pretexto para que las mujeres nos adentremos a cultivar la cultura y no asumir el rol de lo público. Nuestro gran reto es como equilibrar el rol privado de madre, esposa, jefa de hogar, con lo público – político. Desde la practica este equilibrio es fundamental, porque mientras nosotras las actuales dirigentes o lideresas, no demostramos este equilibrio armónico entre lo público – privado, la familia, la comunidad y la sociedad en general siguen con la idea de que la participación de las mujeres indígenas en cargos públicos, sobre todo fuera de la comunidad, es un peligro para la supervivencia y continuidad cultural de nuestros pueblos, así como el estigma de fracaso de la unidad familiar.

    1 Mariátegui, JC. La Polémica del Indigenismo. 1976. pp. 103-104

    2 Iturralde, Diego. Nacionalidades Étnicas y Políticas Culturales en Ecuador. 1981. pp. 388

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